Cuando la muerte pende
en las alas frías del invierno,
llora la aurora envuelta
en copos efímeros,
derritiendo su sal
en lágrimas rotas,
y
en el lazo del adiós
en ésta recién estrenada primavera...
Cuando un poeta se muere,
los ángeles trenzan
hilaridad en el cielo
recuperando un alma buena
y el su bolsillo
la pluma de tinta azul
para dar forma a las nubes
y
dejar escrito en el firmamento;
que los poetas vuelan en la tierra,
caminan en el cielo
y
firman en el aire;
paz, amor, amistad, cariño,
y
que nunca, nunca se mueren
en el recuerdo.
Dejo mi oración en el aire por su alma de poeta.











