Acércate
a mí en ésta Navidad
de luces apagadas,
donde la
tristeza
pernocta en la cama del dolor,
en la
sala del silencio,
en el húmedo musgo que enfría mis huesos,
penetrando en mis poros
el frío más gélido.
Acércate,
y no me digas nada:
El llanto
es la perpetua campanada
en el péndulo sonante
donde el
eco es efusión de quebrantos.
Navidad
de cantos,
alegrías, estampas pintadas y en la otra
página: lloros, soledad, recuerdos
añorados,
paro, bocas sin frases,
cuerpos desnudos y ladrones vestidos de gala.
Navidad
de recuerdos,
añoranzas, templanzas y esperanzas...
Navidad
de películas
en el tiempo del recuerdo,
donde la madre
era la principal figura
en todo momento.
Navidad, de portales olvidados,
de bueyes defenestrados,
de mulas sin paja y ángeles llorando.
Navidad,
Navidad
triste hoy en mi recuerdo.
Para
tod@s las personas que lloran en la tristeza del silencio, el frío del
desamparo y la imagen triste de lo perdido. Por todas ellas cuelgo en mi
corazón latiente una oración y un beso en su frente.
Rosa María
Milleiro